Para cualquier servicio físico del gobierno o de las grandes empresas (y obviamente para casi todos los servicios online) hemos de proporcionar una dirección de correo electrónico.
Pero ya no se incluye el correo en el paquete de acceso de los ISP. Si la gente tiene direcciones de correo es porque hay tres o cuatro grandes empresas que ofrecen servicio gratuito a cambio de perfilar a los internautas.
En algún momento, estas empresas darán un paso más allá y, además de perfilar a sus usuarios, les pedirán que paguen.
¿Qué pasará entonces?